domingo, 18 de octubre de 2020

ALGUIEN TIENE QUE MORIR

Ficha técnica

Título: Alguien tiene que morir
Guión: Manolo Caro, Fernando Pérez, Monika Revilla
Dirección: Manolo Caro
Año: 2020
País: Coproducción México-España
Temporadas: 1
Reparto: Cecilia Suárez, Ernesto Alterio, Carmen Maura, Ester Expósito, Alejandro Speitzer, Carlos Cuevas, Isaac Hernández, Pilar Castro, Mariola Fuentes, Eduardo Casanova, Manuel Morón, Juan Carlos Vellido, Javier Pereira, Iván Sánchez, Eloi Costa, Bruno Sevilla, Asier Flores, Lupe Cartie Roda, Marcos Mateo Ochoa, Christian Caner
Productora: Noc Noc Cinema, Netflix 
Fotografía: Ángel Amorós
Música: Lucas Vidal
Género: Drama, culebrón



“…Listo…Pull…”

Alguien tiene que morir es la nueva producción de Manolo Caro para Netflix tras el éxito de La casa de las flores.

Mina (Cecilia Suárez) y Gregorio Falcón (Ernesto Alterio) son una matrimonio de clase alta en la España de los años 50. Ella es inmigrante mexicana y ambos tienen un hijo, Gabino (Alejandro Speitzer), que se ha criado en México los últimos diez años con la familia materna. Ahora su padre espera la llegada de Gabino a España con el propósito de que se quede en Madrid y se case, pero Gabino llega con un amigo y unos planes muy diferentes.

Esta serie tiene dos características claves a nivel narrativo. En primer lugar, la serie nos muestra una maqueta a escala de la sociedad española de la posguerra, representada en cada uno de los miembros de las familias protagonistas. Esta sociedad se presenta como un duelo a muerte entre opresores y oprimidos, un duelo con trampas y falta de igualdad de condiciones.

Alguien tiene que morir es el perfecto ejemplo de como usar la caricatura, entendida como una mera exageración y no como una representación cómica, a veces es el mejor camino para plantear de manera rápida y efectiva unos personajes con una trayectoria bastante compleja. A través de estos personajes y la exaltación extrema de los rasgos más característicos de cada uno de ellos se plantea una exhibición donde vemos, por una parte, la situación social de la clase más privilegiada temerosa de la idea de progreso en un país caracterizado por la represión y, por otra parte, el lugar que ocupan en esa sociedad las personas cuya ideología no encaja en la amoralidad social establecida y que luchan por seguir volando a pesar de tener las alas cortadas.  Una dura batalla representada de manera sublime a través de la metáfora creada con el tiro al pichón que practican los protagonistas. Esta práctica sirve a nivel narrativo para expresar a la perfección en qué punto de la lucha se encuentran los protagonistas en cada momento de la trama, cuál es su lugar en esa sociedad y, además, a nivel visual nos ofrece más de un momento de gran significado en la serie. 


Y sustentado en este contexto, Manolo Caro nos ofrece un análisis sobre la homosexualidad y la homofobia dentro de una sociedad conservadora y arraigada en la falsa moralidad del período de posguerra. En La casa de las flores ya ofreció una subtrama basada en la temática homosexual con los personajes de Julián de la Mora y Diego Olvera. Esta subtrama supuso un elemento novedoso no solo en términos de guión y diseño de personajes, sino por la inclusión de esta temática en un género que tradicionalmente no incluía personajes LGTBI. Pero en Alguien tiene que morir va más allá convirtiendo el tema de la homosexualidad y la homofobia en la trama principal y en el elemento que define la trayectoria de sus personajes.

En segundo lugar, Alguien tiene que morir tiene tintes de culebrón. Aunque de manera diferente a cómo ocurría en La casa de las flores, aquí también vemos una reformulación de los elementos clave del culebrón dando lugar a una versión del género con una mayor calidad narrativa y estética, así como del trabajo de interpretación de los actores, aunque conservando la esencia narrativa del clásico. Pero en este guión de culebrón cada uno de los personajes, cada una de las tramas y cada uno de los puntos de giro ponen de manifiesto un trasfondo mucho más complejo que un simple enredo en las tramas o la eclosión súbita de las relaciones amorosas de los personajes en una especie de orgía segmentada. En Alguien tiene que morir el enredo en las tramas sirve para agudizar la crítica a la sociedad representada en esta sátira, y las relaciones amorosas, tal y como podemos observar en el final de la serie, se usan para la supervivencia de los personajes, de manera diferente en cada caso. Quizás la relación más compleja e impactante por la determinación que toma Mina al final de la serie sea la que esta mantiene con Lázaro, y la cual usa y sacrifica en un último intento desesperado de salvar a su hijo. 

En cuanto al resto de elementos técnicos no hay mucho que decir. Una realización discreta con algunos planos muy acertados en concordancia con el guión, un montaje sencillo, una escenografía bastante acertada… En general poca complejidad, pero elementos que en su sencillez funcionan muy bien como conjunto. Quizás los planos de surrealismo narrativo y visual que aparecen en los puntos álgidos de las subtramas sean los que ponen la nota discordante en el discurso, aunque se usan de manera oportuna. En relación con este fenómeno narrativo que plantea la serie cabe destacar el exceso de dramatización presente en los puntos de giro del guión, que en ocasiones roza el límite con la comedia y que está directamente relacionado con el vínculo establecido entre la serie y el género del culebrón que mencionaba anteriormente. Esto, que está presente en el guión, se enfatiza en la realización a través de esos planos de surrealismo narrativo y de algunos de los planos cortos frontales de los protagonistas en los momentos más relevantes de la trama acompañados por una banda sonora muy expresiva y una interpretación bastante elocuente por parte  del elenco. 




“…¿Sabes qué es lo peor de mentir todos los días?...que llega un momento en el que te vuelves loco, y no sabes si lo que deseas es la verdad o es la locura…”


Alguien tiene que morir relata una parte de la historia muy compleja que queda resuelta eficazmente en solo tres capítulos. Con pocas pinceladas a los matices de la vida en sociedad de la época consigue retratar, desde una perspectiva diferente a la que estamos acostumbrados a ver en el terreno de la ficción de drama histórico, la dureza de temas como la represión, la persecución de determinados colectivos en la posguerra, y el calado de la dictadura en las mentes de los individuos de todos los estratos sociales. Aunque algunas de las tramas por separado concluyen de manera algo descafeinada, el final de la serie en general es digno. Una miniserie muy recomendable en la que, además, los fans de La casa de las flores podemos volver a disfrutar de una majestuosa Cecilia Suárez en un registro completamente diferente que logra ejecutar a la perfección.

 

ALGUIEN TIENE QUE MORIR


 

martes, 13 de octubre de 2020

THE HAUNTING OF BLY MANOR

Ficha técnica

Título: The haunting of Bly manor
Guión: Mike Flanagan (creador), James Flanagan, Henry James, Diane Ademu-John, Michael Clarkson, Paul Clarkson, Leah Fong, Rebecca Klingel, Angela LaManna, Laurie Penny
Dirección: Mike Flanagan, Ciarán Foy, Axelle Carolyn, Liam Gavin, Ben Howling, Yolanda Ramke, E. L. Katz
Año: 2020
País: Estados Unidos
Temporadas: 2
Reparto: Victoria Pedretti, Amelie Bea Smith, Benjamin Evan Ainsworth, Rahul Kohli, T'Nia Miller, Henry Thomas, Catherine Parker, Oliver Jackson-Cohen, Andrew Neil McKenzie, Tahirah Sharif, Kate Siegel, Alex Essoe, Amelia Eve, Calix Fraser, Matthew Holness, Martin McCreadie, Roz Murray, Christie Burke, Jim Piddock, Daniela Dib, Jill Morrison, Roby Attal, Greg Sestero, Duncan Fraser, Tim Beckmann, Lynda Boyd, Ken Kramer, Thomas Nicholson
Productora: Amblin Television, Intrepid Pictures, Paramount Television Studios, Netflix
Fotografía: James Kniest, Maxime Alexandre
Música: The Newton Brothers
Género: Terror




“…no es una historia de fantasmas. Para nada. Es una historia de amor…”


The haunting of Bly manor es la segunda temporada de la serie The haunting, cuya primera entrega fue The haunting of Hill house. The haunting of Bly manor se basa en la novela de Henry James The turn of the screw y comienza con la llegada de Danni (Victoria Pedretti) a la mansión de Bly como au pair de Flora (Amelie Bea Smith) y Miles (Benjamin Evan Ainsworth). Danni ha llegado a Inglaterra huyendo de sus propios fantasmas, pero en Bly se dará cuenta de que a veces la huida no es la solución.

The haunting of Hill house supuso una vuelta de tuerca a los clichés del género cuya explotación había dado lugar a un deterioro y una infravaloración del propio género en el terreno cinematográfico en los últimos años. En esta primera entrega de la serie la complejidad de la trama trabajada de manera sublime junto con el gran trabajo de realización y de interpretación de los actores dejaron el listón muy alto y unas expectativas dudosamente superables para la segunda parte de The haunting. Así, las comparaciones son odiosas, nos encontramos ante una nueva historia que da un paso atrás en lo conseguido con la primera temporada.

En The haunting of Bly manor nos encontramos con una trama menos compleja y, a pesar de su simplicidad con respecto a Hill house, con algo menos de fluidez a la hora de ensamblar todas las subtramas en el guión. Algunas de estas subtramas aparecen de forma muy abrupta en la trama principal, dando la sensación de no estar cien por cien integradas en la trayectoria de los personajes. Esto se acentúa con el cambio de ritmo que sufre la serie en los últimos capítulos y que no va en concordancia ni con la temática y estilo de la serie ni con el desarrollo de los primeros capítulos. La serie comienza con un desarrollo más bien lento aunque consigue enganchar a la trama y no resulta aburrido o tedioso. Sin embargo, en los últimos capítulos este ritmo sufre una aceleración que, al no encontrar una justificación narrativa bien hilada en el guión, puede dar la sensación de que la construcción del final de la temporada se ha realizado de manera apresurada y poco meticulosa con los detalles.

Sin embargo, aunque esta segunda entrega no haya superado a la primera, algo que era de esperar, guarda algunos de los puntos fuertes de su antecesora y esto hace que mantenga el mínimo de calidad que recibió el espectador de Hill house. The haunting ha conseguido crear una seña de identidad en su manera de narrar las historias de fantasmas y casas encantadas. Estas historias típicas en las obras del género de terror en las manos de Mike Flanagan se vuelven únicas gracias al trabajo de los actores y a la particular forma de Flanagan de jugar con la linealidad temporal de la historia. En Bly manor volvemos a tener bucles temporales de los que se adueña la casa y en los que los personajes quedan atrapados, además de una historia cuya trama principal es narrada prácticamente en orden inverso, dando a conocer el origen de la maldición y de todo lo que sufren sus protagonistas en el último capítulo. Otro de los elementos técnicos clave para contribuir a la buena narración de la historia y la creación de la atmósfera de misterio en la que se sustenta es el sonido. Todos los capítulos cuentan con un diseño de sonido perfectamente elaborado y con un uso de los elementos sonoros que refuerzan la parte visual y hace que quedemos atrapados en la historia.

Contamos con algunos de los actores de la primera entrega interpretando otros papeles que no guardan relación alguna con los personajes de Hill house, al más puro estilo American horror story. Así, en esta nueva temporada volvemos a contar con la magistral interpretación de Victoria Pedretti, Henry Thomas y Oliver Jackson-Cohen.

En The haunting el peso de la trama reside en la psicología de los personajes. Aunque es una serie de misterio y terror, estos dos elementos encuentran su razón de ser en el análisis de la complejidad del alma humana. Esto se hace aún más patente en Bly manor, donde encontramos quizás menos momentos de sobresalto o representación de lo paranormal en favor de unos personajes cuyos fantasmas son sus propias experiencias del pasado. Aquí los personajes quedan atrapados en sus propios traumas y son erróneamente liberados en sus propios recuerdos en un macabro juego cuyo tablero es el laberinto formado por la mente de los protagonistas de la historia.

En resumen, de nuevo nos encontramos ante una casa que se adueña de los momentos vitales de sus protagonistas para mantenerlos atrapados entre sus paredes por toda la eternidad. Pero esta vez, tal como nos confiesa la propia Flora al final de la serie, la maldición no se sustenta solo en una historia de fantasmas, sino en una historia de amor. Ante esta historia de amor el espectador saldrá decepcionado si parte de la base de la comparación con la maldición de Hill house. Pero si es capaz de dejar a esta atrás, se encontrará de nuevo con una gran historia de fantasmas que lo conducirá de la mano de unos espléndidos personajes y un elaborado guión hasta una representación de los complejos mecanismos de la mente y las relaciones humanas. 


lunes, 5 de octubre de 2020

RATCHED

Ficha técnica


Título: Ratched
Guión: Ryan Murphy, Evan Romansky
Dirección: Ryan Murphy, Evan Romansky, Michael Uppendahl, Nelson Cragg, Jennifer Lynch, Daniel Minahan, Jessica Yu
Año: 2020
País: España
Temporadas: 1
Reparto: Sarah Paulson, Judy Davis, Harriet Sansom Harris, Cynthia Nixon, Hunter Parrish, Amanda Plummer, Corey Stoll, Sharon Stone, Jon Jon Briones, Finn Wittrock, Charlie Carver
Productora: Fox 21 Television Studios, Lighthouse Management & Media, Ryan Murphy Productions, Furthur Films, Netflix
Fotografía: Nelson Cragg, Blake Macclure, Andrew Mitchell, Simon Dennis,
Música: Mac Quayle
Género: Terror


Después de un año aproximadamente de la última emisión de American horror story, y tras unas últimas temporadas algo desafortunadas de la serie, Ryan Murphy vuelve a su ya conocida y particular visión del género de terror con Ratched. Murphy ya nos tenía acostumbrados a la transversalidad y el cruce de sus historias a través de sus personajes y sus escenarios, y en esta nueva producción nos sorprende con una historia basada en un personaje cinematográficamente conocido por ser uno de los principales de la novela de Ken Kessey Quién voló sobre el nido del cuco, adaptada posteriormente al cine por Milos Forman bajo el nombre Alguien voló sobre el nido del cuco. Además, tanto por la temática como por el escenario en el que esta se desarrolla y los personajes, Ratched establece cierto paralelismo con la temporada dos de American horror story, Asylum, una de las más valoradas por el público.

Ratched cuenta la llegada de la enfermera Mildred Ratched (Sarah Paulson) a la institución psiquiátrica Lucia, una institución con unos métodos terapéuticos que sobrepasan lo moralmente aceptable. Además, la llegada de Mildred a Lucia coincide con el ingreso de un peligroso asesino.  

Esta serie nos vuelve a mostrar lo mejor de las producciones de Ryan Murphy. En primer lugar, un terror psicológico basado en la psicología y la trayectoria vital de los personajes. En este caso, el personaje de Mildred Ratched es quien conduce la trama y quien sumerge al espectador en un universo siniestro marcado por los traumas y carencias afectivas del personaje, que la convierten en un personaje oscuro, cruel y sádico. En segundo lugar, una fotografía y una estética visual meticulosamente trabajadas para crear un contraste a través de la luz y la gama cromática que, además de como propuesta estética, sirve como recurso narrativo para enfatizar los momentos más sórdidos de la trama. Y por último, un trabajo de montaje y una banda sonora perfectamente emplazada. Estos elementos son ya la seña de identidad de las producciones de Ryan Murphy y componen un maravilloso puzzle donde no hay cabida para los errores. 

Sin embargo, y a pesar de la gran premisa narrativa con la que comienza la serie, a medida que se suceden los capítulos y sobre todo en la segunda mitad, la trama decae y la historia se desvirtúa dando un final muy alejado de lo que se esperaba narrativamente. En estos últimos capítulos los personajes se desmadran, sus arcos vitales en el guión se desdibujan y las subtramas se abren con la misma premura que se cierran, sin dar demasiado lugar a la emoción y la minuciosidad que se prometían al inicio. 

Teniendo todos los aspectos en cuenta, es fácil afirmar que Ratched es una serie que viene a mejorar las últimas temporadas de American horror story, donde se hacia patente una notable falta de calidad a nivel narrativo. Pero es indiscutible que Murphy aún debe a sus espectadores una historia sin fisuras como las que nos enamoraron en Murder house, Asylum, Coven o Freak Show


miércoles, 30 de septiembre de 2020

PATRIA

Ficha técnica

Título: Patria
Guión: Aitor Gabilondo, Fernando Aramburu
Dirección: Aitor Gabilondo (creador), Félix Viscarret, Óscar Pedraza
Año: 2020
País: España
Temporadas: 1
Reparto: Elena Irureta, Ane Garabaín, Loreto Mauleón, Susana Abaitua, Mikel Laskurain, José Ramón Soroiz, Eneko Sagardov, Íñigo Aranbarri, Jon Olivares, Alvar Gordejuela, Alba Brunet, Adolfo Fernández, Jesús Gallo, Fernando Guallar, Begoña Maestre, Bruno Martín, Mario Mayo, Patxi Santamaría, Johanna Wallmeier
Productora: Alea Media, HBO
Fotografía: Álvaro Gutiérrez, Diego Dussuel
Música: Fernando Velázquez
Género: Drama, terrorismo, histórico



“Hay una cosa que no te he contado. ETA ha decidido dejar de matar…”


Patria es la adaptación a la pantalla de la novela homónima de Fernando Aramburu. Patria comienza con el asesinato a tiros de Txato (José Ramón Soroiz) a manos de la banda terrorista ETA. A partir de aquí, la serie se mueve entre el presente y el pasado por los últimos 30 años del conflicto, narrando las consecuencias del mismo en el pueblo de Euskadi.

Fuera del País Vasco conocemos el cariz mediático y político del conflicto que estuvo activo en nuestro país durante sesenta años. Sin embargo, Patria viene a completar nuestra visión sobre el terrorismo de ETA dando representación a la realidad de la vida cotidiana en Euskadi durante esos años, de sus vecinos, de sus familias. Vecinos y familias enteras cuya vida quedó destrozada y cuyas relaciones quedaron mermadas para siempre, sin importar su lugar en esa batalla perdida.

Los fantasmas del pasado cobran vida en cada una de las páginas del guión, en cada escena, y en cada uno de los actores que se ponen al servicio de la historia. Elena Irureta y Ane Garabain dan visibilidad con su magnífica interpretación a todas esas familias que quedaron divididas por un muro invisible. Con los personajes interpretados por ambas se anclan en el presente todas las consecuencias y el desasosiego provocado en el pasado. El personaje de Bittori (Elena Irureta) es la necesidad de respuestas, la incomprensión, el inevitable rencor. El personaje de Miren (Ane Garabain) es la necesidad de no mirar atrás para poder seguir adelante. Ambas acompañadas por un gran elenco de actrices y actores que dan visibilidad a toda la complejidad y las subtramas de una parte de nuestra historia que necesita de un análisis profundo y emocional para llegar al conocimiento pleno de lo que supuso ETA para el pueblo de Euskadi.

Además de una buena producción y un gran elenco, una de las claves para sumergirnos en toda la vorágine de sentimientos y hacernos comprender la carga emocional que el conflicto de ETA sigue provocando en la actualidad es la estructura temporal del guión. Patria se mueve temporalmente entre los últimos años del conflicto y el momento en el que ETA anuncia su retirada. Las escenas del pasado y del presente se alternan explicando la personalidad de sus protagonistas, y acercando al espectador un poco más a las claves del conflicto.

Para quien no haya leído la novela de Aramburu, la serie Patria es una oportunidad perfecta para conocer de forma más profunda una historia que nos toca de cerca.  






 

PATRIA

 


lunes, 28 de septiembre de 2020

I KNOW THIS MUCH IS TRUE

Ficha técnica


Título: I know this much is true
Guión: Gina Prince-Bythewood 
Dirección: Derek Cianfrance
Año: 2020
País: Estados Unidos
Temporadas: 1
Reparto: Mark Ruffalo, Kathryn Hahn, Melissa Leo, Juliette Lewis, Rosie O´Donnell, Archie Paniabi, Imogen Poots, Tom Stratford, Jonathan Tabler, Sal Ardisi, Federicco Dordei, Gabe Fazio, Jason Furlani, Christopher J. Hanke, James Quattrochi, Philip Ettinger, John Procaccino
Productora: HBO
Fotografía: Jody Lee Lipes
Género: Drama


I know this much is true es una de las últimas producciones de ficción de HBO para este año, adaptación de la novela homónima de Wally Lamb y dirigida por Derek Cianfrance que se estrena en el ámbito de las series de televisión tras dirigir varios largometrajes como Blue Valentine o The light between oceans.

I know this much is true cuenta la historia de Dominick, cuyo único propósito de vida es el cuidado de su hermano gemelo Thomas, que sufre esquizofrenia. Esto le llevará a dejar su propia vida en un segundo plano y buscar respuestas a sus desgraciadas existencias en la historia de su familia.

Los dos hermanos son interpretados por un sobresaliente Mark Ruffalo, que plasma en la pantalla la unión vital de ambos personajes, que más allá de una relación normal de hermanos se convierte en una relación de dependencia. Aunque Thomas es, a priori,  quien parece necesitar el cuidado de su hermano, es Dominik quien desarrolla a lo largo de su vida un estado de dependencia emocional con respecto a Thomas. De esta forma, la serie muestra una unión tan fuerte entre ellos que no les permite hacer vida por separado, pero tampoco son capaces de tener una vida plena juntos. Dominik basa su vida en intentar separarse de su hermano y que ambos puedan tener una vida autónoma. Pero, al mismo tiempo, cuidar de Thomas es el único impulso que Dominik encuentra para levantarse cada día y hacer frente al cúmulo de desgracias que rodean sus vidas.

A la magnífica interpretación de Ruffalo, que constituye uno de los pilares fundamentales en los que se sustenta esta historia, hay que añadir la función que hace un guión bien estructurado que permite a esta historia conectar emocionalmente con el espectador. En este sentido, además de los diálogos y el desarrollo de las escenas, la serie cuenta con dos puntos clave que escenifican en unos pocos planos y con una mínima acción los puntos de inflexión en la vida de los protagonistas y que actúan como alegorías de la vorágine emocional de ambos. En primer lugar, la escena del capítulo dos que narra una excursión del colegio a la estatua de la libertad en la que un problema con Thomas hace que los dos hermanos se queden contemplando la estatua desde la lejanía. En segundo lugar, la escena del capítulo seis en la que Thomas y Dominik visitan una cascada en el bosque. Esta escena, aparentemente insignificante, muestra más tarde cómo el exceso de sobreprotección de Dominik lo cambia todo y supone una liberación cargada de dolor y culpa.

Y, por si a alguien le parecía que la lucha de los hermanos por vivir juntos o sobrevivir separados  era demasiado liviana, la trama se intensifica con una desgarradora historia familiar en la que Dominik intenta encontrar respuestas a su serie de catastróficas desdichas. 

I know this much is true es una serie que desde el primer capítulo se pega a las entrañas del espectador y nos cautiva con la honestidad y ternura de sus personajes. Una historia contada de manera magistral en seis capítulos y que puede ser de lo mejor que ofrece el 2020 (dicho sin doble sentido).