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lunes, 8 de noviembre de 2021

EL TIEMPO QUE TE DOY

Ficha técnica

Título: El tiempo que te doy
Guión: Nadia de Santiago, Inés Pintor Sierra, Pablo Santidrián
Dirección: Nadia de Santiago, Inés Pintor Sierra, Pablo Santidrián
Año: 2021
País: España
Temporadas: 1
Reparto: Nadia de Santiago, Álvaro Cervantes, Susana Abaitua, Cala Zalaveta, Nico Romero, Carla Linares, Moussa Echarif, Prince Ezeayim, David Castillo
Productora: Corte y confección de películas, Netflix
Fotografía: Alberto Pareja
Música: John Hannon, Sylvia María Saunders, Matthew Reay, Iñigo Ugarteburu
Género: Drama



“Tiempo al tiempo, qué gran frase de mierda…”


Nadia de Santiago y Álvaro Cervantes ya trabajaron juntos en el año 2011 en la serie Punta Escarlata, y diez años después vuelven a convertirse en protagonistas de la serie El tiempo que te doy, escrita por la actriz junto con Inés Pintor Sierra y Pablo Santidrián. 

El tiempo que te doy narra la trayectoria de una joven pareja desde su romántico e idílico inicio hasta el momento en el que nueve años después deciden tomar rumbos separados.

Esta serie se construye sobre un gran ejercicio de sencillez, delicadeza y naturalidad, en el que el elemento más destacable y original es su estructura narrativa. La serie cuenta el recorrido de esta pareja en estructura temporal inversa, comenzando con el momento en el que se rompe. A partir de ahí los capítulos, de 11 minutos de duración, alternan en su narración los momentos presentes con los recuerdos de todos esos años. Esos 11 minutos dividen la proporción de presente y pasado dibujando a lo largo de la serie la gráfica del declive de la relación de los protagonistas de una manera muy natural y realista fácilmente identificable por el espectador.

La estructura del guión junto con la meticulosidad de la puesta en escena y la franqueza en los diálogos y las interpretaciones de los protagonistas eleva una premisa de una enorme sencillez a la categoría de una de las series mas conmovedoras y honestas de la ficción española de este 2021.

El tono intimista y la pulcritud técnica y estética la colocan al nivel de series internacionales como Normal People, que abren un nuevo abanico de posibilidades en las producciones de temática romántica y juvenil.

Sería una pena que esta serie que nos muestra una nueva faceta de Nadia de Santiago como guionista y directora igual de encomiable que su faceta como actriz, y que constituye una obra audiovisual luminosa, emotiva y pura, quedase semioculta tras el bombardeo indiscriminado de las grandes producciones, permaneciera relegada a un segundo plano o no tuviese la acogida merecida entre el público.


viernes, 15 de octubre de 2021

YOU

Ficha técnica


Título: You
Guión: Greg Berlanti (creador), Sera Gamble, Caroline Kepnes, April Blair, Neil Reynolds, Kelli Breslin, Michael Foley, Adria Lang, Amanda Zetterström, Kara Corthron, Justin W. Lo.
Dirección: Greg Berlanti, Sera Gamble (Creador), Marcos Siega, Kellie Cyrus, Erin Feeley, Lee Toland Krieger, Martha Mitchell, Silver Tree, Marta Cunningham, Victoria Mahoney, DeMane Davis, Harry Jierjian, Shannon Kohli, Meera Menon, Cherie Nowlan, Kevin Rodney Sullivan
Año: 2018
País: Estados Unidos
Temporadas: 3
Reparto: Penn Badgley, Elizabeth Lail, Shay Mitchell, Luca Padovan, Victoria Pedretti, Nicole Kang, Kathryn Gallagher, Victoria Cartagena, Daniel Cosgrove, Ambyr Childers, Jenna Ortega, Zach Cherry, James Scully, Carmela Zumbado, Charlie Barnett, Marielle Scott, Adwin Brown, Robin Taylor, Chris D'Elia, Melanie Field, Danny Vasquez, Magda Apanowicz, Aidan Wallace, John Stamos, Mark Blum, Hari Nef, Saffron Burrows, Lou Taylor Pucci, Michael Park, Natalie Paul, Michael Maize, Reg Rogers, Billy Lush, David Paladino, Emily Bergl, Andrew Creer, Kathy Griffin, Michael Reilly Burke, Jo Yang, Kether Donohue, Cliff Moylan, Madeline Zima, Reid Miller, Diana Bologna, Jamar Greene, Venida Evans, Jamal Antar, Beth Appel, Jay Arthur Sterrenberg, Leith M. Burke, Adam Chambers, John Gowans, Brooke Johnson, Tiffany Lonsdale, Katie McCabe, J.J. Nolan, Oh Jung-se, Ramsay Philips, Tarina Pouncy, Jake Regal, Sean Riggs, Carter Roy, Laura Ashley Samuels, Eliot Schwartz, Adi Spektor, Anton Starkman, Connor Tillman, Franco Vega, Tati Gabrielle
Productora: A+E Studios, Alloy Entertainment, Berlanti Productions, Warner Horizon Television, Netflix
Fotografía: W. Mott Hupfel III, David Lanzenberg, Cort Fey, Seamus Tierney
Música: Blake Neely
Género: Thriller


“Hello, you”


You es una serie creada por el productor, guionista y director Greg Berlanti a partir de la novela homónima de Caroline Kepnes publicada en 2014. You nos presenta a Joe, un chico educado, amable y encantador impaciente por encontrar a su media naranja. Un día conoce a Beck, y comienza a realizar un análisis exhaustivo de su personalidad, sus gustos, intereses y aficiones con el fin de convertirse en el novio perfecto para ella. Poco a poco, el encanto de Joe torna en obsesión y se convierte en la pesadilla de Beck.

You hace un retrato de la psicopatía como pocas veces antes fue mostrada en la ficción. Quizás el personaje más próximo a esta construcción de un personaje con esas características es Norman Bates en Psicosis. En el caso de You, la magnífica construcción del personaje de Joe constituye el éxito principal de la serie. Joe es un personaje complicado desde el punto de vista narrativo si no se quiere caer en los tópicos o en la desvirtualización del trastorno retratado con él. Con este personaje vemos cómo aquel que habitualmente aparece en la ficción como antagonista se convierte en protagonista adquiriendo todas sus virtudes, y ese fuera de lugar es una de las claves de su magnetismo. El gran triunfo del personaje de Joe es lograr nuestro afecto y empatía a pesas de sus acciones. Un buen personaje es aquel con el que logras conectar e incluso identificarte en ciertos momentos a pesar de su más que dudosa moralidad. Y esta maravillosa construcción del personaje tiene su guinda del pastel en la acertada elección del actor que le da vida. Al ver a Penn Badgley en pantalla es inevitable volver a ver algo de aquel Dan Humphrey de Gossip Girl, con el que no resulta complicado encontrar algunos puntos de unión con el personaje de Joe. 

Además, la serie nos mantiene enganchados con su buen ritmo narrativo, ofreciendo la cantidad justa de información en cada momento, llevando durante las dos primeras temporadas un crescendo de la trama que no nos permite apartar la mirada. La trama nos muestra un amplio abanico de situaciones escabrosas y paranoia que aporta la dosis justa que el espectador necesita en su faceta de voyeur. Junto con estos elementos la calidez de la fotografía, la dulce caracterización de los personajes, una deliciosa banda sonora a cargo de Blake Neely y un gran trabajo de arte que muestra cada uno de los rincones de la perturbada mente de Joe en cada uno de los espacios por los que la cámara se mueve, hacen de You una serie sorprendente de principio a fin.

You da una vuelta de tuerca al imaginario colectivo acerca de determinados géneros de ficción, y no hay nada más gustoso que cuando lo que en principio parecía “la típica serie” vence la batalla a los estereotipos, a los clichés y a los arquetipos de la ficción y se posiciona como una de las series más interesantes y esperadas por el público tras el final de su segunda temporada en 2019.


jueves, 21 de enero de 2021

LUPIN

Ficha técnica
Título: Lupin
Guión: George Kay (creador), François Uzan, Florent Meyer, Tigran Rosine, Marie Roussin 
Dirección: George Kay, François Uzan (Creador), Marcela Said, Louis Leterrier, Ludovic Bernard
Año: 2021
País: Francia
Temporadas: 1
Reparto: Omar Sy, Fargass Assandé, Vincent Londez, Antoine Gouy, Soufiane Guerrab, Clotilde Hesme, Hervé Pierre, Ludivine Sagnier, Etan Simon, Shirine Boutella, Johann Dionnet, Vincent Garanger, Nicole García, Mamadou Haidara, Marie Barraud, Léo Boucry, Christian Gazio, Xavier Lemaître, Eric Paul, Moussa Sylla, Jocelyne Vignon, Nicolas Wanczycki, Azzedine Ahmed-Chaouch, Guillaume Auvert, Saïd Benchnafa, Anne Benoît, Lea Bonneau, Caroline Borderieux, Arthur Choisnet, Grégoire Colin, Vincent Furic, Fabien Giameluca, Quentin Gouget, Karim Lasmi, Cédric Meusburger, Mathilde Peter, Pierre Rousselet
Productora: Gaumont Télévision, Netflix 
Fotografía: Christophe Nuyens, Martial Schmeltz
Música: Mathieu Lamboley
Género: Thriller




Netflix comienza el 2021 rescatando al personaje Lupin, un clásico de la literatura de principios del siglo XX idolatrado por el protagonista de la serie producida por la plataforma y que lleva su nombre. Lupin es un ladrón de guante blanco que aparece en las novelas de Maurice Leblanc. En la serie Lupin, Assane Diop (Omar Sy) es un acérrimo seguidor del personaje y de las novelas de Leblanc, afición que le inculcó su padre desde niño. El padre de Diop fue encarcelado injustamente por el robo de una joya perteneciente a la familia para la que trabajaba. De adulto, Diop ve la oportunidad de vengar la injusticia cometida contra su padre cuando esa joya aparece en el Louvre para ser subastada.  

Al frente de Lupin está George Kay, guionista televisivo con una amplia trayectoria en producciones de ficción entre las que destaca la serie de HBO Killing Eve.

Sin duda alguna, más allá del nexo narrativo con el clásico de la literatura, uno de los mayores atractivos de la serie es la interpretación de Omar Sy, del que el público ya quedó enamorado en Intouchables. No es fácil convertir en un personaje amado por el público a una figura que por diseño ha ocupado tradicionalmente el lugar del antagonista. Pero Omar Sy parece moverse como pez en el agua con personajes que tienen la picaresca, la simpatía y el descaro como carta de presentación. Gracias a la frescura de su trabajo, compaginada con un guión ingenioso y un buen montaje de las escenas, tenemos una serie liviana y entretenida que parece haber funcionado a la perfección desde su estreno.

El guión, el montaje y la interpretación de Sy son los pilares fundamentales sobre los que se sustenta esa fascinante picaresca que lleva el peso del desarrollo de la historia y que funciona como enganche para el espectador, creando entre el protagonista y el público esa especie de complicidad que hace especial a una obra audiovisual.

El guión de cada capítulo termina en lo más alto y deja con ganas de más, haciendo que una vez que empiezas la serie no puedas parar el visionado hasta que devoras gustosamente los cinco episodios que componen la primera temporada.


viernes, 30 de octubre de 2020

THE QUEEN´S GAMBIT

Ficha técnica

Título: The queen´s gambit
Guión: Scott Frank, Allan Scott
Dirección: Scott Frank
Año: 2020
País: Estados Unidos
Temporadas: 1
Reparto: Anya Taylor-Joy, Isla Johnson, Annabeth Kelly, Moses Ingram, Bill Camp, Harry Melling, Thomas Brody-Sangster, Jacob Fortune-Lloyd,  Chloe Pirrie, Janina Elkin, Marielle Heller,  Marcin Dorocinski, Patrick Kennedy, Matthew Dennis Lewis, Russell Dennis Lewis, Rebecca Root, Christiane Seidel, Millie Brady, Akemnji Ndifernyan, Eloise Webb, Alexander Albrecht, Tatsu Carvalho, Michel Diercks, Murat Dikenci, Rebecca Dyson-Smith, Reda Elazouar, Sam Gilroy, Hubertus Grimm, Charlie Hamblett, Madeline Holliday, John Hollingworth, Tim Kalkhof, Raphael Keric, David Masterson, Steffen Mennekes, Alberto Ruano, Kyndra Sanchez, Sarah Schubert, John Schwab, Ricky Watson, Martin Müller
Productora: Netflix
Fotografía: Steven Meizler
Música: Carlos Rafael Rivera
Género: Drama, thriller



 “…es huérfana. Una superviviente…perder no es una opción para ella…”


The queen´s gambit es la adaptación literaria para Netflix de la novela homónima escrita por Walter Tevis a finales del siglo XX. Años 50 en Estados Unidos, Beth Harmon (Anya-Taylor Joy, Isla Johnson, Annabeth Kelly) queda huérfana tras un accidente de coche en el que fallece su madre, y es enviada al orfanato Methuen Home. Allí, mientras aprende a enfrentarse sola a la vida, también aprende a jugar al ajedrez con Shaibel (Bill Camp), el bedel de la institución. Beth se convierte en una gran jugadora de ajedrez y convierte este juego en el motor de su vida.

En resumidas cuentas, The queen´s gambit es una historia que mezcla los conceptos de niña prodigio, infancia complicada y adicción. Tras quedar huérfana, Beth se convierte en una niña solitaria y selectiva en sus relaciones. Su único apoyo es Jolene (Moses Ingram), otra de las huérfanas de Methuen Home, y Shaibel, el bedel con quien comienza su andadura en el ajedrez y las competiciones. En una vida volátil, Beth encuentra en el ajedrez algo estable en lo que tener el control absoluto. El ajedrez no es como la vida, es algo predecible, estudiado, constante. Sin embargo, Beth convierte el ajedrez en su forma de vida y en lo único que la hace evadirse de sus circunstancias. Vuelca en el tablero todo lo que no es capaz de expresar por otras vías, y hace de algo totalmente racional como es el ajedrez un relato fuertemente emocional. La protagonista, poco sociable y parca en palabras, transmite todo lo que pasa por su cabeza a través de las jugadas.  El ajedrez, junto con los calmantes que le proporciona el orfanato, es su única vía de escape y se convierten en una obsesión que funciona como su único motor vital. Lo que sucede en el ajedrez es un dibujo de lo que ocurre en la vida de Beth. Así, la seguridad y los triunfos de las partidas de su infancia mutan en inestabilidad y falta de concentración a medida que Beth entra en la adolescencia y en la vida adulta y descubre el amor, la independencia, la amistad… y cada vez le es más difícil lidiar con su inestabilidad emocional y con su adicción. La serie tiene una estructura in media res que nos advierte de la decadencia que sufrirá la protagonista pasada su infancia. Su adicción comienza a jugarle malas pasadas y esto supone una mala combinación con su carácter competitivo y controlador.

The queen´s gambit plantea el misterioso mundo del ajedrez como nunca antes se había visto en un fabuloso ejercicio de guión. Los diálogos, las escenas, el ritmo de la historia y la alternancia de los tiempos de la misma para dar explicación a la trayectoria de la protagonista hacen que se construya una historia elocuente, emocionante, que nos deja atrapados en el tablero y que nos arrastra con la protagonista en su estado de enajenación a medida que pasan los capítulos. 

Uno de los puntos fuertes de la serie es la interpretación de Anya-Taylor Joy. Construye a su personaje y lo lleva por la historia de una manera muy fluida, con unas expresiones y una mirada que hacen que sus primeros planos sean narrativamente de los más potentes de la serie. Además, los movimientos de la protagonista en la trama son retratados con unos planos y unos movimientos de cámara muy descriptivos, cuya vehemencia se complementa con la escenografía y el montaje. 


“El tablero de ajedrez es el mundo, las piezas son los fenómenos del universo, las reglas del juego son lo que llamamos los fenómenos de la naturaleza, y el jugador en el otro lado está oculto para nosotros.”


Con respecto al montaje, cabe destacar la construcción de las escenas de las partidas de ajedrez. En estas escenas el montaje es perfecto, el ritmo de montaje en cada una de las partidas es diferente y crea un relato coherente con el estado anímico y vital de la protagonista en esa parte de la trama. En las partidas se hace fluctuar la tensión de manera magistral acompañando el montaje de un ambiente sonoro construido con los únicos sonidos del reloj de ajedrez, el movimiento de las piezas en el tablero y la respiración de los jugadores. Y en contraposición a la tensión e incertidumbre que, en ocasiones, provoca a Beth el tablero de juego, nos encontramos con el control y la seguridad que le confieren los calmantes y que Beth proyecta en el tablero de su mente. Así, vemos el juego con su adversario en el montaje pero nos ofrece un adelanto de sus jugadas convirtiendo al espectador casi en un tercer jugador a través de esos planos oníricos en los que proyecta su propia partida mental en el techo de la estancia en la que se encuentra. Este juego de mirada al techo y piezas deslizándose sobre él que nos atrapa durante toda la serie, culmina de manera sublime en el último capítulo donde, poco antes de convertirse en la campeona mundial de ajedrez, hace partícipe de esta fantasía a todos los que la están observando en escena, incluido su adversario. 


Tanto técnicamente como en términos de guión la serie es una gran obra audiovisual. Es imposible encontrar flecos sueltos en su construcción o elementos que no provoquen emoción en el espectador. Este es un relato que  deconstruye la racionalidad intrínseca en la temática y reordena las piezas para convertirlo en una historia donde la pasión y los sentimientos son la fuerza que mueve la trama. 

Un último aspecto a tener en cuenta es el prácticamente inadvertido discurso feminista de la serie. La serie habla de mujeres independientes a mediados del siglo XX, de una protagonista femenina que se encuentra en un mundo reservado para los hombres en una época en la que el machismo constituía el constructo social establecido. Sin embargo, este debate queda relegado a un segundo plano ya que a la protagonista se le confieren el carácter y las virtudes suficientes para hacer de esta producción algo novedoso, fresco, que huye de los estereotipos y la narrativa feminista que acostumbramos a ver en un alto porcentaje de la ficción.

The queen´s gambit es de esas series que no dejan indiferente, que quedan en el recuerdo y que ocupan los primeros lugares en las listas. Nunca antes el ajedrez había sido tan excitante.


domingo, 18 de octubre de 2020

ALGUIEN TIENE QUE MORIR

Ficha técnica

Título: Alguien tiene que morir
Guión: Manolo Caro, Fernando Pérez, Monika Revilla
Dirección: Manolo Caro
Año: 2020
País: Coproducción México-España
Temporadas: 1
Reparto: Cecilia Suárez, Ernesto Alterio, Carmen Maura, Ester Expósito, Alejandro Speitzer, Carlos Cuevas, Isaac Hernández, Pilar Castro, Mariola Fuentes, Eduardo Casanova, Manuel Morón, Juan Carlos Vellido, Javier Pereira, Iván Sánchez, Eloi Costa, Bruno Sevilla, Asier Flores, Lupe Cartie Roda, Marcos Mateo Ochoa, Christian Caner
Productora: Noc Noc Cinema, Netflix 
Fotografía: Ángel Amorós
Música: Lucas Vidal
Género: Drama, culebrón



“…Listo…Pull…”

Alguien tiene que morir es la nueva producción de Manolo Caro para Netflix tras el éxito de La casa de las flores.

Mina (Cecilia Suárez) y Gregorio Falcón (Ernesto Alterio) son una matrimonio de clase alta en la España de los años 50. Ella es inmigrante mexicana y ambos tienen un hijo, Gabino (Alejandro Speitzer), que se ha criado en México los últimos diez años con la familia materna. Ahora su padre espera la llegada de Gabino a España con el propósito de que se quede en Madrid y se case, pero Gabino llega con un amigo y unos planes muy diferentes.

Esta serie tiene dos características claves a nivel narrativo. En primer lugar, la serie nos muestra una maqueta a escala de la sociedad española de la posguerra, representada en cada uno de los miembros de las familias protagonistas. Esta sociedad se presenta como un duelo a muerte entre opresores y oprimidos, un duelo con trampas y falta de igualdad de condiciones.

Alguien tiene que morir es el perfecto ejemplo de como usar la caricatura, entendida como una mera exageración y no como una representación cómica, a veces es el mejor camino para plantear de manera rápida y efectiva unos personajes con una trayectoria bastante compleja. A través de estos personajes y la exaltación extrema de los rasgos más característicos de cada uno de ellos se plantea una exhibición donde vemos, por una parte, la situación social de la clase más privilegiada temerosa de la idea de progreso en un país caracterizado por la represión y, por otra parte, el lugar que ocupan en esa sociedad las personas cuya ideología no encaja en la amoralidad social establecida y que luchan por seguir volando a pesar de tener las alas cortadas.  Una dura batalla representada de manera sublime a través de la metáfora creada con el tiro al pichón que practican los protagonistas. Esta práctica sirve a nivel narrativo para expresar a la perfección en qué punto de la lucha se encuentran los protagonistas en cada momento de la trama, cuál es su lugar en esa sociedad y, además, a nivel visual nos ofrece más de un momento de gran significado en la serie. 


Y sustentado en este contexto, Manolo Caro nos ofrece un análisis sobre la homosexualidad y la homofobia dentro de una sociedad conservadora y arraigada en la falsa moralidad del período de posguerra. En La casa de las flores ya ofreció una subtrama basada en la temática homosexual con los personajes de Julián de la Mora y Diego Olvera. Esta subtrama supuso un elemento novedoso no solo en términos de guión y diseño de personajes, sino por la inclusión de esta temática en un género que tradicionalmente no incluía personajes LGTBI. Pero en Alguien tiene que morir va más allá convirtiendo el tema de la homosexualidad y la homofobia en la trama principal y en el elemento que define la trayectoria de sus personajes.

En segundo lugar, Alguien tiene que morir tiene tintes de culebrón. Aunque de manera diferente a cómo ocurría en La casa de las flores, aquí también vemos una reformulación de los elementos clave del culebrón dando lugar a una versión del género con una mayor calidad narrativa y estética, así como del trabajo de interpretación de los actores, aunque conservando la esencia narrativa del clásico. Pero en este guión de culebrón cada uno de los personajes, cada una de las tramas y cada uno de los puntos de giro ponen de manifiesto un trasfondo mucho más complejo que un simple enredo en las tramas o la eclosión súbita de las relaciones amorosas de los personajes en una especie de orgía segmentada. En Alguien tiene que morir el enredo en las tramas sirve para agudizar la crítica a la sociedad representada en esta sátira, y las relaciones amorosas, tal y como podemos observar en el final de la serie, se usan para la supervivencia de los personajes, de manera diferente en cada caso. Quizás la relación más compleja e impactante por la determinación que toma Mina al final de la serie sea la que esta mantiene con Lázaro, y la cual usa y sacrifica en un último intento desesperado de salvar a su hijo. 

En cuanto al resto de elementos técnicos no hay mucho que decir. Una realización discreta con algunos planos muy acertados en concordancia con el guión, un montaje sencillo, una escenografía bastante acertada… En general poca complejidad, pero elementos que en su sencillez funcionan muy bien como conjunto. Quizás los planos de surrealismo narrativo y visual que aparecen en los puntos álgidos de las subtramas sean los que ponen la nota discordante en el discurso, aunque se usan de manera oportuna. En relación con este fenómeno narrativo que plantea la serie cabe destacar el exceso de dramatización presente en los puntos de giro del guión, que en ocasiones roza el límite con la comedia y que está directamente relacionado con el vínculo establecido entre la serie y el género del culebrón que mencionaba anteriormente. Esto, que está presente en el guión, se enfatiza en la realización a través de esos planos de surrealismo narrativo y de algunos de los planos cortos frontales de los protagonistas en los momentos más relevantes de la trama acompañados por una banda sonora muy expresiva y una interpretación bastante elocuente por parte  del elenco. 




“…¿Sabes qué es lo peor de mentir todos los días?...que llega un momento en el que te vuelves loco, y no sabes si lo que deseas es la verdad o es la locura…”


Alguien tiene que morir relata una parte de la historia muy compleja que queda resuelta eficazmente en solo tres capítulos. Con pocas pinceladas a los matices de la vida en sociedad de la época consigue retratar, desde una perspectiva diferente a la que estamos acostumbrados a ver en el terreno de la ficción de drama histórico, la dureza de temas como la represión, la persecución de determinados colectivos en la posguerra, y el calado de la dictadura en las mentes de los individuos de todos los estratos sociales. Aunque algunas de las tramas por separado concluyen de manera algo descafeinada, el final de la serie en general es digno. Una miniserie muy recomendable en la que, además, los fans de La casa de las flores podemos volver a disfrutar de una majestuosa Cecilia Suárez en un registro completamente diferente que logra ejecutar a la perfección.

 

martes, 13 de octubre de 2020

THE HAUNTING OF BLY MANOR

Ficha técnica

Título: The haunting of Bly manor
Guión: Mike Flanagan (creador), James Flanagan, Henry James, Diane Ademu-John, Michael Clarkson, Paul Clarkson, Leah Fong, Rebecca Klingel, Angela LaManna, Laurie Penny
Dirección: Mike Flanagan, Ciarán Foy, Axelle Carolyn, Liam Gavin, Ben Howling, Yolanda Ramke, E. L. Katz
Año: 2020
País: Estados Unidos
Temporadas: 2
Reparto: Victoria Pedretti, Amelie Bea Smith, Benjamin Evan Ainsworth, Rahul Kohli, T'Nia Miller, Henry Thomas, Catherine Parker, Oliver Jackson-Cohen, Andrew Neil McKenzie, Tahirah Sharif, Kate Siegel, Alex Essoe, Amelia Eve, Calix Fraser, Matthew Holness, Martin McCreadie, Roz Murray, Christie Burke, Jim Piddock, Daniela Dib, Jill Morrison, Roby Attal, Greg Sestero, Duncan Fraser, Tim Beckmann, Lynda Boyd, Ken Kramer, Thomas Nicholson
Productora: Amblin Television, Intrepid Pictures, Paramount Television Studios, Netflix
Fotografía: James Kniest, Maxime Alexandre
Música: The Newton Brothers
Género: Terror




“…no es una historia de fantasmas. Para nada. Es una historia de amor…”


The haunting of Bly manor es la segunda temporada de la serie The haunting, cuya primera entrega fue The haunting of Hill house. The haunting of Bly manor se basa en la novela de Henry James The turn of the screw y comienza con la llegada de Danni (Victoria Pedretti) a la mansión de Bly como au pair de Flora (Amelie Bea Smith) y Miles (Benjamin Evan Ainsworth). Danni ha llegado a Inglaterra huyendo de sus propios fantasmas, pero en Bly se dará cuenta de que a veces la huida no es la solución.

The haunting of Hill house supuso una vuelta de tuerca a los clichés del género cuya explotación había dado lugar a un deterioro y una infravaloración del propio género en el terreno cinematográfico en los últimos años. En esta primera entrega de la serie la complejidad de la trama trabajada de manera sublime junto con el gran trabajo de realización y de interpretación de los actores dejaron el listón muy alto y unas expectativas dudosamente superables para la segunda parte de The haunting. Así, las comparaciones son odiosas, nos encontramos ante una nueva historia que da un paso atrás en lo conseguido con la primera temporada.

En The haunting of Bly manor nos encontramos con una trama menos compleja y, a pesar de su simplicidad con respecto a Hill house, con algo menos de fluidez a la hora de ensamblar todas las subtramas en el guión. Algunas de estas subtramas aparecen de forma muy abrupta en la trama principal, dando la sensación de no estar cien por cien integradas en la trayectoria de los personajes. Esto se acentúa con el cambio de ritmo que sufre la serie en los últimos capítulos y que no va en concordancia ni con la temática y estilo de la serie ni con el desarrollo de los primeros capítulos. La serie comienza con un desarrollo más bien lento aunque consigue enganchar a la trama y no resulta aburrido o tedioso. Sin embargo, en los últimos capítulos este ritmo sufre una aceleración que, al no encontrar una justificación narrativa bien hilada en el guión, puede dar la sensación de que la construcción del final de la temporada se ha realizado de manera apresurada y poco meticulosa con los detalles.

Sin embargo, aunque esta segunda entrega no haya superado a la primera, algo que era de esperar, guarda algunos de los puntos fuertes de su antecesora y esto hace que mantenga el mínimo de calidad que recibió el espectador de Hill house. The haunting ha conseguido crear una seña de identidad en su manera de narrar las historias de fantasmas y casas encantadas. Estas historias típicas en las obras del género de terror en las manos de Mike Flanagan se vuelven únicas gracias al trabajo de los actores y a la particular forma de Flanagan de jugar con la linealidad temporal de la historia. En Bly manor volvemos a tener bucles temporales de los que se adueña la casa y en los que los personajes quedan atrapados, además de una historia cuya trama principal es narrada prácticamente en orden inverso, dando a conocer el origen de la maldición y de todo lo que sufren sus protagonistas en el último capítulo. Otro de los elementos técnicos clave para contribuir a la buena narración de la historia y la creación de la atmósfera de misterio en la que se sustenta es el sonido. Todos los capítulos cuentan con un diseño de sonido perfectamente elaborado y con un uso de los elementos sonoros que refuerzan la parte visual y hace que quedemos atrapados en la historia.

Contamos con algunos de los actores de la primera entrega interpretando otros papeles que no guardan relación alguna con los personajes de Hill house, al más puro estilo American horror story. Así, en esta nueva temporada volvemos a contar con la magistral interpretación de Victoria Pedretti, Henry Thomas y Oliver Jackson-Cohen.

En The haunting el peso de la trama reside en la psicología de los personajes. Aunque es una serie de misterio y terror, estos dos elementos encuentran su razón de ser en el análisis de la complejidad del alma humana. Esto se hace aún más patente en Bly manor, donde encontramos quizás menos momentos de sobresalto o representación de lo paranormal en favor de unos personajes cuyos fantasmas son sus propias experiencias del pasado. Aquí los personajes quedan atrapados en sus propios traumas y son erróneamente liberados en sus propios recuerdos en un macabro juego cuyo tablero es el laberinto formado por la mente de los protagonistas de la historia.

En resumen, de nuevo nos encontramos ante una casa que se adueña de los momentos vitales de sus protagonistas para mantenerlos atrapados entre sus paredes por toda la eternidad. Pero esta vez, tal como nos confiesa la propia Flora al final de la serie, la maldición no se sustenta solo en una historia de fantasmas, sino en una historia de amor. Ante esta historia de amor el espectador saldrá decepcionado si parte de la base de la comparación con la maldición de Hill house. Pero si es capaz de dejar a esta atrás, se encontrará de nuevo con una gran historia de fantasmas que lo conducirá de la mano de unos espléndidos personajes y un elaborado guión hasta una representación de los complejos mecanismos de la mente y las relaciones humanas. 


lunes, 5 de octubre de 2020

RATCHED

Ficha técnica


Título: Ratched
Guión: Ryan Murphy, Evan Romansky
Dirección: Ryan Murphy, Evan Romansky, Michael Uppendahl, Nelson Cragg, Jennifer Lynch, Daniel Minahan, Jessica Yu
Año: 2020
País: España
Temporadas: 1
Reparto: Sarah Paulson, Judy Davis, Harriet Sansom Harris, Cynthia Nixon, Hunter Parrish, Amanda Plummer, Corey Stoll, Sharon Stone, Jon Jon Briones, Finn Wittrock, Charlie Carver
Productora: Fox 21 Television Studios, Lighthouse Management & Media, Ryan Murphy Productions, Furthur Films, Netflix
Fotografía: Nelson Cragg, Blake Macclure, Andrew Mitchell, Simon Dennis,
Música: Mac Quayle
Género: Terror


Después de un año aproximadamente de la última emisión de American horror story, y tras unas últimas temporadas algo desafortunadas de la serie, Ryan Murphy vuelve a su ya conocida y particular visión del género de terror con Ratched. Murphy ya nos tenía acostumbrados a la transversalidad y el cruce de sus historias a través de sus personajes y sus escenarios, y en esta nueva producción nos sorprende con una historia basada en un personaje cinematográficamente conocido por ser uno de los principales de la novela de Ken Kessey Quién voló sobre el nido del cuco, adaptada posteriormente al cine por Milos Forman bajo el nombre Alguien voló sobre el nido del cuco. Además, tanto por la temática como por el escenario en el que esta se desarrolla y los personajes, Ratched establece cierto paralelismo con la temporada dos de American horror story, Asylum, una de las más valoradas por el público.

Ratched cuenta la llegada de la enfermera Mildred Ratched (Sarah Paulson) a la institución psiquiátrica Lucia, una institución con unos métodos terapéuticos que sobrepasan lo moralmente aceptable. Además, la llegada de Mildred a Lucia coincide con el ingreso de un peligroso asesino.  

Esta serie nos vuelve a mostrar lo mejor de las producciones de Ryan Murphy. En primer lugar, un terror psicológico basado en la psicología y la trayectoria vital de los personajes. En este caso, el personaje de Mildred Ratched es quien conduce la trama y quien sumerge al espectador en un universo siniestro marcado por los traumas y carencias afectivas del personaje, que la convierten en un personaje oscuro, cruel y sádico. En segundo lugar, una fotografía y una estética visual meticulosamente trabajadas para crear un contraste a través de la luz y la gama cromática que, además de como propuesta estética, sirve como recurso narrativo para enfatizar los momentos más sórdidos de la trama. Y por último, un trabajo de montaje y una banda sonora perfectamente emplazada. Estos elementos son ya la seña de identidad de las producciones de Ryan Murphy y componen un maravilloso puzzle donde no hay cabida para los errores. 

Sin embargo, y a pesar de la gran premisa narrativa con la que comienza la serie, a medida que se suceden los capítulos y sobre todo en la segunda mitad, la trama decae y la historia se desvirtúa dando un final muy alejado de lo que se esperaba narrativamente. En estos últimos capítulos los personajes se desmadran, sus arcos vitales en el guión se desdibujan y las subtramas se abren con la misma premura que se cierran, sin dar demasiado lugar a la emoción y la minuciosidad que se prometían al inicio. 

Teniendo todos los aspectos en cuenta, es fácil afirmar que Ratched es una serie que viene a mejorar las últimas temporadas de American horror story, donde se hacia patente una notable falta de calidad a nivel narrativo. Pero es indiscutible que Murphy aún debe a sus espectadores una historia sin fisuras como las que nos enamoraron en Murder house, Asylum, Coven o Freak Show. 


martes, 19 de mayo de 2020

WHITE LINES

Ficha técnica

Título: White lines
Guión: Álex Pina (creador)
Dirección: Álex Pina, Nick Hamm, Luis Prieto, Ashley Way
Año: 2020
País: Reino Unido-España
Temporadas: 1
Reparto: Laura Haddock, Juan Diego Botto, Marta Milans, Nuno Lopes, Daniel Mays, Laurence Fox, Angela Griffin, Guillermo Lasheras, Pedro Casablanc, Javier Garrido García, Belén López, Rafael Morais, Javier Coll, Jade Alleyne, Tallulah Evans, Juan Carlos Vellido, Tom Rhys Harries, Gisela Gómez Achim, Jamie Bacon, Gonzalo Bouza, Carlos Cabero, Alex Delescu, Adrian Fekete, Manu Garcia, Thor Kristjansson, Geena Román, Ceallach Spellman, Iván Sánchez Sánchez, Julián Teurlais, Michael John Treanor, Johanna Wallmeier
Productora: Coproducción Reino Unido-España, Vancouver Media, Left Bank Pictures, Netflix
Fotografía: Juan Miguel Azpiroz, Kieran McGuigan, Martin Fuhrer, Álvaro Gutiérrez
Género: Thriller, drama



Álex Pina es un nombre ya conocido en el panorama de las series de ficción españolas creador de producciones como Vis a vis, La casa de papel o El embarcadero, series que han cosechado un gran éxito de audiencia tanto en España como en el extranjero. Hace unos días llegaba el estreno de White lines, coproducción entre España y Reino Unido creada por Álex Pina para Netflix. White lines comienza con el hallazgo del cadáver momificado en el desierto de Almería de un DJ británico desaparecido hace 20 años en Ibiza. Su hermana viaja a España para averiguar qué pasó.

A pesar de los éxitos a los que nos tienen acostumbrados Álex Pina y Vancouver Media, White lines es una serie con luces y sombras, tanto en las interpretaciones como en algunas de las tramas. La historia pasa sin pena ni gloria ante los ojos del espectador. No cuesta trabajo verla, pero tampoco te mantiene pegado a la pantalla. Aun así, mantiene algunos aspectos técnicos de las buenas producciones que sostienen las carencias que existen a nivel interpretativo y de guión. Existe un buen trabajo de fotografía. El etalonaje y la gama cromática son un espejo de la imagen Ibicenca que tenemos cuando pensamos en la isla. Es muy interesante también el trabajo de fotografía realizado en las escenas que narran los hechos ocurridos en la década de los 90, antes de la desaparición del DJ. Esta época está muy bien representada visualmente en la ficción, guardando sobre todo la estética visual que recuerda a muchas producciones audiovisuales noventeras.

Además del trabajo de fotografía y color, uno de los puntos fuertes de la serie es la banda sonora, que proporciona momentos musicales de nostalgia generacional con canciones como Dragostea Din Tei, de O- Zone, que nos sorprende en el primer capítulo. Aunque, a pesar de que la selección de canciones que acompañan las escenas es buena, se echan en falta más canciones españolas teniendo en cuenta que es una coproducción con España, y que el público español es uno de los principales a los que se dirige la serie.

Sin embargo, White lines también tiene un par de puntos negativos referentes a la reproducción de estereotipos. En primer lugar, se reproduce una imagen negativa llena de tópicos de Ibiza, que presentan a una isla representada con el mundo de las drogas, los excesos y la delincuencia. Es una imagen sesgada y dañina que puede no caer bien a la audiencia española. En segundo lugar, la serie también frivoliza con la profesión del DJ a través de tópicos que dan una perspectiva muy superficial de la profesión.

En general, White lines no es de las mejores producciones de ficción del 2020. Hay una diferencia entre lo que es la serie a nivel visual y lo que es a nivel de guión, donde las carencias y el recurso de los tópicos no juega nada a su favor.

viernes, 23 de diciembre de 2016

BLACK MIRROR





                                      Ficha técnica

Título: Black mirror
Guión: Charlie Brooker, Kanak Huq, Jesse Armstrong, Michael Schur, Rashida Jones, William Bridges
Director: Otto Bathurst, Euros Lyn, Brian Welsh, Owen Harris, Carl Tibbetts, Bryn Higgins, Joe Wright, Dan Trachtenberg, James Watkins, Jacob Verbruggen, James Hawes
Año: 2011
País: Reino Unido
Episodios: 12
Reparto: Rory Kinnear, Lydia Wilson, Anna Wilson-Jones, Daniel Kaluuya, Jessica Brown Findlay, Toby Kebbel, Jodie Whittaker, Tom Cullen, Amy Beth Hayes, Hayley Atwell, Domhnall Gleeson, Leonora Crichlow, Tuppence Middletn, Daniel Rigby 
Productora: Zeppotron. Netflix.
Fotografía: Jake Polonsky, Zac Nicholson, Damian Bromley, Gustav Danielsson, Seamus McGarvey, Mike Spragg, Bear McCreary, Tim Maurice-Jones, Lukas Strebel, Ruben Impens
Música: Stephen McKeon, Stuart Earl, Vince Pope, Jon Opstad, Anthony Genn, Martin Slattery, Max Richter, Aaron Morton, Alex Heffes, Martin Phipps, Ben Salisbury, Geoff Barrow 
Género: Ciencia Ficción. Tecnología. Distopía.


Distopía

Black Mirror es una serie de televisión con una estructura de capítulos independientes entre sí, cada uno con diferente trama y personajes, conectados por un hilo común: las consecuencias del avance tecnológico en la sociedad. La serie se estrena en el año 2011 de la mano de Zeppotron con tres capítulos que conforman la primera temporada. Hasta el estreno de su tercera temporada en 2016 la serie sufre algunos cambios reseñables, como el cambio de Zeppotron a Netflix y la estructura de sus temporadas, las dos primeras con tres capítulos cada una y la tercera con seis capítulos.

En la serie trabajan directores y guionistas con cierta trayectoria y prestigio dentro del sector audiovisual. La mayoría de capítulos están guionizados por Charlie Brooker, un cómico británico con una amplia trayectoria como guionista en televisión. Cada capítulo se realiza bajo la dirección de un gran elenco de directores, entre los que se puede destacar la llegada al comienzo de la tercera temporada de Joe Wright, director de Atonement y Pride and Prejudice; y Dan Trachtenberg, con una amplia carrera en televisión y publicidad. Desde el comienzo de la serie en 2011 también destacan la dirección de profesionales con una carrera consolidada en el terreno de las series de ficción como Euros Lyn, director de varios capítulos de la reconocida serie Doctor Who.

Black Mirror narra en forma de predicción distópica y a través de diferentes tramas y personajes cuáles son las consecuencias que en un futuro puede conllevar el uso masivo y desmesurado de la tecnología. Cada capítulo muestra cómo podría llegar a ser la sociedad futura si la tecnología se introduce de una forma agresiva en los diferentes  ámbitos de la vida cotidiana.

Una de las novedades que introduce Black Mirror en el mapa de las series de ficción, junto con la temática, es su estructura. La serie se divide en episodios independientes entre sí, que desarrollan historias que nacen y acaban sin extenderse al resto de episodios. El único hilo común que hace que los diferentes episodios se consideren parte de una serie es el trasfondo de la trama. Aunque cada uno de los capítulos narra relatos totalmente dispares, todos muestran a través de diferentes hechos hacia dónde nos podría llevar el vertiginoso desarrollo tecnológico en la sociedad moderna. Este tipo de estructura con tramas independientes es una pauta que se está repitiendo en los últimos años en las nuevas producciones de ficción, incluso ha llegado a darse el caso de series de este tipo en la ficción española. Aunque el caso de Black Mirror es el más atrevido y arriesgado, ya que en otros casos, como American Horror Story, nos enfrentamos a temporadas independientes en la que sí que hay un numero de episodios que conforman la temporada que están relacionados entre sí, y cuya trama se desarrolla desde el primero hasta el último de los capítulos. Además, aunque con cada nueva temporada comenzamos una nueva historia con nuevos personajes, sí que encontramos elementos comunes como el elenco de actores e incluso algunas tramas que se entrecruzan, como en el caso de las temporadas Asylum y Freak Show. 

Esta propuesta narrativa resulta atractiva, sobre todo teniendo en cuenta el tipo de espectador con un ritmo de vida frenético y con tiempo limitado al que se enfrenta la ficción en la actualidad. Pero también supone un arma de doble filo, y especialmente teniendo en cuenta la temática de esta serie. El hacer de cada capítulo una historia diferente supone diseñar una trama y unos personajes desde cero en cada episodio, lo que conlleva una limitación creativa en cuanto a la escritura de guión. No se pueden realizar temporadas de trece capítulos como estamos acostumbrados con esta estructura y dentro de los límites de una temática tan concreta como en el caso de Black Mirror. Esto hace que las dos primeras temporadas de la serie tengan más fuerza y una estructura más sólida con tramas mejor construidas que en la tercera temporada en la que, aunque seguimos encontrando historias atractivas para el espectador, se advierte un cierto agotamiento creativo con el que se ha perdido el impacto que producían en el espectador los primeros capítulos de la serie.


La involución de la sociedad

El punto fuerte de la serie reside en que tiene una trama muy actual. Todo lo que tiene que ver con la tecnología está a la orden del día, y en los últimos años están adquiriendo relevancia los debates acerca de los problemas o las consecuencias que el precipitado desarrollo de la tecnología puede ocasionar en el futuro, problemas sobre todo de carácter social.

Black Mirror construye sus tramas poniendo la atención en la dependencia de la tecnología llevada al extremo. En cada uno de los capítulos se muestra como todo está controlado por la tecnología, desde las relaciones personales a cualquier ámbito dentro la sociedad. Con cada de sus historias, Black Mirror muestra a través del auge de la tecnología el declive de la humanidad.

A lo largo de los doce episodios que conforman la serie encontramos tramas más realistas y actuales que tienen que ver sobre todo con el uso de las redes sociales y el poder que pueden ejercer los mass media, que se alternan con otras más futuristas y extremistas que hablan de cómo puede alterar la tecnología los límites de la ciencia, la medicina o la propia vida.

En cuanto a la estructura y narrativa de la serie cabe hacer un último apunte. En cada capítulo se desarrolla una historia completa y compleja en alrededor de 45 minutos. La complejidad y la cantidad de información que contiene cada episodio hace que no haya tiempo para preámbulos y se presente la trama sin una contextualización, la cual el espectador va descifrando según avanza el capítulo. Esta falta de contexto se intenta compensar en los créditos finales de la serie, que se intercalan con una serie de planos que imita a imágenes de archivo, y que generalmente dan información acerca de lo que sucede con los personajes antes o después de los hechos que narra la trama.

Un adiós a tiempo

Con Black Mirror estamos ante una serie cuya idea inicial fue novedosa y potente, pero que a medida que se ha ido desarrollando ha perdido fuerza en cada una de sus fases. La paranoia que prometía en sus inicios ha ido perdiendo potencia a favor de tramas mucho más dulcificadas, sobre todo a partir de su tercera temporada. Con la llegada de la tercera temporada después de tres años de espera se advierte una perdida de control sobre la serie por parte de los creadores. Quizás tiene algo que ver el cambio de productora. En cualquier caso, en la tercera temporada se advierten cambios injustificados en cuanto a la estructura de la serie, y puede que justificados por el agotamiento creativo en cuanto a las tramas que se desarrollan en los nuevos capítulos. En pocas palabras, han alargado la temporada justo en el momento en el que se han quedado sin historias que contar. A veces un adiós a tiempo es una victoria, y el triunfo de Black Mirror fue alcanzado en 2013 con el final de la segunda temporada.