viernes, 30 de octubre de 2020

THE QUEEN´S GAMBIT

Ficha técnica

Título: The queen´s gambit
Guión: Scott Frank, Allan Scott
Dirección: Scott Frank
Año: 2020
País: Estados Unidos
Temporadas: 1
Reparto: Anya Taylor-Joy, Isla Johnson, Annabeth Kelly, Moses Ingram, Bill Camp, Harry Melling, Thomas Brody-Sangster, Jacob Fortune-Lloyd,  Chloe Pirrie, Janina Elkin, Marielle Heller,  Marcin Dorocinski, Patrick Kennedy, Matthew Dennis Lewis, Russell Dennis Lewis, Rebecca Root, Christiane Seidel, Millie Brady, Akemnji Ndifernyan, Eloise Webb, Alexander Albrecht, Tatsu Carvalho, Michel Diercks, Murat Dikenci, Rebecca Dyson-Smith, Reda Elazouar, Sam Gilroy, Hubertus Grimm, Charlie Hamblett, Madeline Holliday, John Hollingworth, Tim Kalkhof, Raphael Keric, David Masterson, Steffen Mennekes, Alberto Ruano, Kyndra Sanchez, Sarah Schubert, John Schwab, Ricky Watson, Martin Müller
Productora: Netflix
Fotografía: Steven Meizler
Música: Carlos Rafael Rivera
Género: Drama, thriller



 “…es huérfana. Una superviviente…perder no es una opción para ella…”


The queen´s gambit es la adaptación literaria para Netflix de la novela homónima escrita por Walter Tevis a finales del siglo XX. Años 50 en Estados Unidos, Beth Harmon (Anya-Taylor Joy, Isla Johnson, Annabeth Kelly) queda huérfana tras un accidente de coche en el que fallece su madre, y es enviada al orfanato Methuen Home. Allí, mientras aprende a enfrentarse sola a la vida, también aprende a jugar al ajedrez con Shaibel (Bill Camp), el bedel de la institución. Beth se convierte en una gran jugadora de ajedrez y convierte este juego en el motor de su vida.

En resumidas cuentas, The queen´s gambit es una historia que mezcla los conceptos de niña prodigio, infancia complicada y adicción. Tras quedar huérfana, Beth se convierte en una niña solitaria y selectiva en sus relaciones. Su único apoyo es Jolene (Moses Ingram), otra de las huérfanas de Methuen Home, y Shaibel, el bedel con quien comienza su andadura en el ajedrez y las competiciones. En una vida volátil, Beth encuentra en el ajedrez algo estable en lo que tener el control absoluto. El ajedrez no es como la vida, es algo predecible, estudiado, constante. Sin embargo, Beth convierte el ajedrez en su forma de vida y en lo único que la hace evadirse de sus circunstancias. Vuelca en el tablero todo lo que no es capaz de expresar por otras vías, y hace de algo totalmente racional como es el ajedrez un relato fuertemente emocional. La protagonista, poco sociable y parca en palabras, transmite todo lo que pasa por su cabeza a través de las jugadas.  El ajedrez, junto con los calmantes que le proporciona el orfanato, es su única vía de escape y se convierten en una obsesión que funciona como su único motor vital. Lo que sucede en el ajedrez es un dibujo de lo que ocurre en la vida de Beth. Así, la seguridad y los triunfos de las partidas de su infancia mutan en inestabilidad y falta de concentración a medida que Beth entra en la adolescencia y en la vida adulta y descubre el amor, la independencia, la amistad… y cada vez le es más difícil lidiar con su inestabilidad emocional y con su adicción. La serie tiene una estructura in media res que nos advierte de la decadencia que sufrirá la protagonista pasada su infancia. Su adicción comienza a jugarle malas pasadas y esto supone una mala combinación con su carácter competitivo y controlador.

The queen´s gambit plantea el misterioso mundo del ajedrez como nunca antes se había visto en un fabuloso ejercicio de guión. Los diálogos, las escenas, el ritmo de la historia y la alternancia de los tiempos de la misma para dar explicación a la trayectoria de la protagonista hacen que se construya una historia elocuente, emocionante, que nos deja atrapados en el tablero y que nos arrastra con la protagonista en su estado de enajenación a medida que pasan los capítulos. 

Uno de los puntos fuertes de la serie es la interpretación de Anya-Taylor Joy. Construye a su personaje y lo lleva por la historia de una manera muy fluida, con unas expresiones y una mirada que hacen que sus primeros planos sean narrativamente de los más potentes de la serie. Además, los movimientos de la protagonista en la trama son retratados con unos planos y unos movimientos de cámara muy descriptivos, cuya vehemencia se complementa con la escenografía y el montaje. 


“El tablero de ajedrez es el mundo, las piezas son los fenómenos del universo, las reglas del juego son lo que llamamos los fenómenos de la naturaleza, y el jugador en el otro lado está oculto para nosotros.”


Con respecto al montaje, cabe destacar la construcción de las escenas de las partidas de ajedrez. En estas escenas el montaje es perfecto, el ritmo de montaje en cada una de las partidas es diferente y crea un relato coherente con el estado anímico y vital de la protagonista en esa parte de la trama. En las partidas se hace fluctuar la tensión de manera magistral acompañando el montaje de un ambiente sonoro construido con los únicos sonidos del reloj de ajedrez, el movimiento de las piezas en el tablero y la respiración de los jugadores. Y en contraposición a la tensión e incertidumbre que, en ocasiones, provoca a Beth el tablero de juego, nos encontramos con el control y la seguridad que le confieren los calmantes y que Beth proyecta en el tablero de su mente. Así, vemos el juego con su adversario en el montaje pero nos ofrece un adelanto de sus jugadas convirtiendo al espectador casi en un tercer jugador a través de esos planos oníricos en los que proyecta su propia partida mental en el techo de la estancia en la que se encuentra. Este juego de mirada al techo y piezas deslizándose sobre él que nos atrapa durante toda la serie, culmina de manera sublime en el último capítulo donde, poco antes de convertirse en la campeona mundial de ajedrez, hace partícipe de esta fantasía a todos los que la están observando en escena, incluido su adversario. 


Tanto técnicamente como en términos de guión la serie es una gran obra audiovisual. Es imposible encontrar flecos sueltos en su construcción o elementos que no provoquen emoción en el espectador. Este es un relato que  deconstruye la racionalidad intrínseca en la temática y reordena las piezas para convertirlo en una historia donde la pasión y los sentimientos son la fuerza que mueve la trama. 

Un último aspecto a tener en cuenta es el prácticamente inadvertido discurso feminista de la serie. La serie habla de mujeres independientes a mediados del siglo XX, de una protagonista femenina que se encuentra en un mundo reservado para los hombres en una época en la que el machismo constituía el constructo social establecido. Sin embargo, este debate queda relegado a un segundo plano ya que a la protagonista se le confieren el carácter y las virtudes suficientes para hacer de esta producción algo novedoso, fresco, que huye de los estereotipos y la narrativa feminista que acostumbramos a ver en un alto porcentaje de la ficción.

The queen´s gambit es de esas series que no dejan indiferente, que quedan en el recuerdo y que ocupan los primeros lugares en las listas. Nunca antes el ajedrez había sido tan excitante.


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