Ficha técnica
Título: Our Boys
Guión: Noah Stollman, Tawfik Abu Wael, Joseph Cedar, Hagai Levi
Dirección: Noah Stollman, Tawfik Abu Wael, Joseph Cedar
Año: 2019
País: Israel-Estados Unidos
Temporadas: 1
Reparto: Shlomi Elkabetz, Adam Gabay, Jony Arbid, Lior Ashkenazi, Michael Aloni, Doron Ben-David, Noa Koler, Ram Masarweh, Ruba Blal, Yakov Cohen
Productora: Coproducción Estados Unidos-Israel, Keshet Studios, Movie Plus Productions, HBO
Fotografía: Yaron Scharf
Música: Ishai Adar
Género: Drama
La ley del talión
Our boys es una serie de diez capítulos coproducida por Israel y Estados Unidos y basada en hechos reales. Tras la oleada de violencia en la franja de Gaza en 2014, tres adolescentes ultraortodoxos son secuestrados en Jerusalén y asesinados por Hamás, una organización palestina autoproclamada como yihadista. Durante los 18 días que pasan desde el secuestro hasta el hallazgo de los tres cadáveres se ponen de manifiesto los radicalismos y las luchas raciales y religiosas que rigen la vida de la ciudad de Jerusalén.
Our boys es una serie que nos enfrenta de lleno a un conflicto que durante muchos años se ha vivido en Europa a través de los medios como algo lejano y ajeno. Habitualmente vemos lo que cuentan los medios, lo que tiene que ver con las organizaciones terroristas que operan en el territorio, y con algo más de implicación cuando lo hacen fuera de él. Pero esta serie nos lleva al epicentro del conflicto y como espectadores nos enfrenta de lleno al problema. En esta serie se nos muestra el conflicto desde dos perspectivas. Por una parte tenemos al pueblo, disgregado por motivos religiosos y políticos, pero cuyos miembros no pertenecen a ningún bando en muchos casos, sino que se encuentran sumergidos en una vorágine de rencor y violencia que no les pertenece. Muchos de los personajes representan a familias que luchan por sobrevivir en medio de una guerra que no sienten como suya. Pero, por otro lado, se narra cómo el odio irracional es capaz de calar en todas las piezas de la sociedad y de transmitirse de generación en generación, dando lugar a lo que Simon (Shlomi Elkabetz) llama el terrorismo de hoy. Como alguien con problemas mentales, racista, presionado por su entorno cercano, puede verse influenciado por las informaciones tergiversadas y sesgadas de los medios para formar para de una guerra que escapa a sus propios intereses. En cada uno de los personajes, tanto judíos como palestinos, se muestra perfectamente cómo la guerra se ha transmitido de generación en generación como un recuerdo nunca vivido.
En este sentido, la serie sufre un recorrido a lo largo de sus diez capítulos. Comienza con un asesinato llevado a cabo por una organización terrorista, pero avanza con el terrorismo llevado a cabo por los conocidos a través de los medios como lobos solitarios. El asesinato de los tres chicos judíos sirve como detonante para sumergirnos en una sociedad envuelta en una espiral de violencia, prejuicios, guerras raciales y religiosas, que la llevan a la disgregación y a una batalla perdida, y cuyas víctimas son tomadas por el gobierno y la prensa en su propio beneficio y son usadas como armas del conflicto israelí-palestino.
Todo este complejo panorama es narrado en Our boys con la naturalidad y la verdad que necesita el relato de un suceso como el que se cuenta en esta serie. Esta verdad la encontramos tanto en el guión, muy bien estructurado y con un buen relato de los hechos, como en los personajes. A través de personajes como Avishai, Yinon, Yosi, o el propio Mohammed se identifica a una generación protagonista totalmente vulnerable que heredan un sentimiento de desprecio y rivalidad que resultan tremendamente difíciles de erradicar en una sociedad que ha basado en ellos gran parte de su historia reciente. Pero también se muestra la parte racional, la de las dudas razonables ante los hechos irracionales que destrozan la sociedad. Hay otra parte de la sociedad que ha vivido más el conflicto y que lucha por apagar la llama del radicalismo en su entorno más cercano. Esto lo podemos ver principalmente en los personajes de Simon y Hussein.
Lo mejor de Our boys, y lo realmente difícil a la hora de afrontar una serie como esta, es la narración imparcial de los hechos. Se muestran todas las perspectivas del problema, sin un dedo acusador, sin juzgar a los inocentes. El verdadero protagonista es el pueblo como víctima que queda al servicio del conflicto y los intereses políticos.
Pero realmente cualquier halago que se haga a esta serie se queda corto tras su visionado. Our boys es una bofetada de realidad cuyo dolor nos acerca al otro extremo del mundo.



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