domingo, 11 de diciembre de 2016

THE SOPRANOS


                                     

                                           Ficha técnica                

Título: The Sopranos
Guión: David Chase, Terence Winter, Mitchell Burgess, Robin Green, Matthew Weiner, Frank Renzulli, Michael Imperioli, Todd. A. Kessier, Diane Frolov, Andrew Schneider.
Director: David Chase, Timothy Van Patten, John Patterson, Allen Coulter, Alan Taylor, Henry Bronchtein, Jack Bender, Steve Buscemi, Daniel Attias.
Año: 1999
País: Estados Unidos
Temporadas: 6
Reparto: James Gandolfini, Edie Falco, Lorraine Bracco, Michael Imperioli, Jamie Lynn Sigler, Robert Iller, Dominic Chianese, Nancy Marchand, Drea de Matteo, Tony Sirico, Aida Turturro, Steve Van Zandt, Steve Schirripa, Dan Grimaldi, Joseph R. Gannascoli, Federico Castelluccio, Steve Buscemi, Joe Pantoliano, John Ventimiglia, Sharon Angela, Frank Vincent, Vincent Pastore, Kathrine Narducci, David Proval, Peter Bogdanovich, Jerry Adler, Jason Cerbone, Vincent Curatola, Arthur J. Nascarella, Paul Schulze, Richard Portnow, David, Margulies, Karen Young, Alla Kliouka Shaffer, Angelo Massagli, Annabella Sciorra, John Fiore, John Heard, Joseph Badalucco Jr, Lola Glaudini, Tony Lip, Louis Lombardi, Matt Servitto, Oksana Lada, Toni Kalem, Paul Herman, Peter Riegert, Tony Darrow.
Productora: HBO
Fotografía: Phil Abraham, Alik Sakharov.
Música: Will Edwards, Ashen Keilyn.
Género: Drama. Mafia.


La obra maestra de Chrissy Moltisanti

The Sopranos es una serie que estrena la HBO a finales de la década de los noventa y que se prolongará hasta el 2007 con seis temporadas. En cuanto a los profesionales que desarrollan los trabajos de guión y dirección, destaca la presencia de Michael Imperioli como guionista de la serie. Imperioli forma parte del grupo de guionistas que desarrolla la idea, pero también da vida a uno de los personajes principales y con más carga emocional de la trama, Christopher Moltisanti. Además, en la serie el personaje de Chrissy Moltisanti es un apasionado del cine, un escritor aficionado de guiones de largometrajes que no encuentra el valor suficiente para cambiar su puesto como capo por un futuro como guionista. Finalmente, su mejor obra, The Sopranos, parece que ha cosechado el mayor de sus éxitos como guionista y actor.

The Sopranos narra las debilidades y los conflictos interiores del futuro jefe de una de las familias pertenecientes a la mafia de Nueva Jersey. Tony Soprano debe compaginar su intento por solucionar sus problemas de autoestima en la consulta de su psicóloga con sus deberes en el crimen organizado.


El payaso triste

The Sopranos es una serie que desde el primer momento nos mantiene hipnotizados a través de su personaje principal, Tony Soprano. La serie juega en cuanto al diseño de personajes a la ambigüedad, al desconcierto en algunas ocasiones en las que el espectador no comprende como pueden convivir en el mismo personaje el lado más humano y vulnerable y el criminal, y a provocar en el espectador algo parecido al síndrome de Estocolmo dejando que este quede totalmente enganchado a un personaje de dudosa moral. 

Según se desarrollan los capítulos se alternan las dos facetas de los personajes principales. Por un lado se nos muestra la vida “profesional”, las relaciones de negocios, el significado y el funcionamiento de la mafia en Nueva Jersey, y el paso entre los que entran a formar parte de la “familia” y los que salen de ella. Por otro lado, conocemos en profundidad sobre todo a los personajes de la familia Soprano a través de las sesiones de Tony con su psicóloga. Estas sesiones son una de las claves en el hilo argumental de la trama, y lo que permite al espectador empatizar con el personaje, llegar a comprenderlo e incluso justificar ciertos comportamientos reprobables, y establecer en la categoría de lo humano a un personaje que en principio parece carecer de escrúpulos y sentido de la ética. Desde el principio el espectador encuentra en la pantalla que el malo también es vulnerable, incomprendido, débil. Pero, además, existen otros elementos en la trama que ayudan al espectador a entender la compleja psique del personaje, y estos son precisamente otros personajes como A. J. Soprano, hijo de Tony, y Christopher Moltisanti, su sobrino. A través de este trío de personajes el espectador puede enfrentarse a los temores de Tony sobre el futuro, y las experiencias vividas en el pasado. En Chrissy Tony ve el futuro de su hijo, pero también se ve a él mismo unos años atrás. Se podría decir que estos tres personajes representan a uno solo en diferentes etapas de la vida.

A través la terapia se presenta un análisis psicológico y de la vida cotidiana de los personajes principales como individuos, pero también como miembros de su pequeña sociedad, en la que tienen que lidiar con sus conflictos internos y cumplir con sus obligaciones como miembros del crimen organizado. Hay una secuencia importante con respecto a esa dualidad entre lo que significa pertenecer a la mafia por encima de cualquier cosa, incluso de los miedos y la inseguridad. Con la escena del nombramiento de Christopher Moltisanti como capo en la tercera temporada, después de ver el camino recorrido por el personaje para llegar hasta ahí, se muestra la integración en la familia casi como un pacto de sangre, algo irrompible por encima de cualquier sentimiento perteneciente a la vida privada. Más adelante, y también de la mano de Christopher Moltisanti, somos testigos de cómo la traición a ese pacto se paga con la vida.

Capítulo 3 Temporada 3. Incorporación de Christopher Moltisanti a "la familia"

Volviendo a la psicología de Tony Soprano, desde el inicio de la serie se presenta un overpromise en cuanto a los resultados de su terapia. Como a se ha mencionado, con esta parte de la trama se nos muestra la cara más humana del personaje, se le disculpan ciertas actitudes y llega a parecer que se produce un cambio en su comportamiento, sus pensamientos y sus emociones. Pero, por el contrario, todo empeora en sus relaciones con el paso de los años. Y cuando legamos al final de la serie, las pautas del inicio permanecen y Tony sigue siendo el mismo, y el espectador se encuentra con él en el mismo punto de partida.


El final de The Sopranos y el impacto de The Black Donnellys

The Sopranos pone de manifiesto las señas de identidad de la mayoría de producciones de series de ficción que lleva cabo la HBO. En esta serie están presentes unas bases en cuanto al diseño de los personajes que se repiten de forma igualmente genuina en otras obras como Six Feet Under.

Con el final de The Sopranos se fue una de las mejores series de la década del 2000, y visto el éxito que había proporcionado la competencia quiso coger el testigo y en el mismo año en que finaliza la NBC estrena la primera y única temporada de The Black Donnellys. Con una trama con algunos nexos de unión con The Sopranos, y un buen diseño de personajes, aunque quizás no tan exhaustivo como el que nos proporcionaron las seis temporadas de The Sopranos, la producción de la NBC no tuvo ni un 20% del éxito que tuvieron Tony y su familia. ¿Por qué? Se pueden analizar diferentes causas, como que el éxito de The Sopranos era demasiado reciente y las comparaciones son odiosas, o que el espectador de la HBO y la NBC no son el mismo, y por lo tanto no se le pueden ofrecer las mismas historias. Pero, dejando patente la genialidad, el éxito y maestría de The SopranosThe Black Donnellys podría haber sido, quizás con un poco más de distancia, una buena sucesora para los fans de la mafia italiana.

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